Languages StudentsAprender un idioma no tiene por qué ser engorroso ni frustrante: no abandones tu meta lingüística y evita los errores más comunes al estudiar una nueva lengua.

Estudiar idiomas es una experiencia totalmente enriquecedora, que expandirá tus horizontes hacia otra cultura. No solo aprenderás los códigos lingüísticos para poder comunicarte, también estarás en contacto con nuevas ideas y costumbres diferentes a las tuyas que nutrirán tu propio criterio como ser humano.

Pero muchas veces el entusiasmo juega en contra del estudiante de idiomas. Tener muchas ganas de aprender un nuevo idioma no hará que lo manejes más rápido, el aprendizaje es un proceso sistemático en el que hay que ir superando y ganando etapas, para entonces ir adaptando este nuevo lenguaje a tu vida cotidiana.

No te frustres: evita estos errores más comunes al estudiar idiomas, lo que te ayudará a no entorpecer tu proceso de aprendizaje:

Obsesionarte con aprender todas las reglas gramaticales

Aprender las reglas gramaticales es fundamental para desenvolverte correctamente en cualquier idioma, es cierto. Pero tampoco puedes obsesionarte con este aspecto ni pensar que podrás hablar y escribir perfectamente un idioma al memorizar toda su gramática. El aprendizaje de un idioma no tiene que ser tan rígido ya que pasa de ser una experiencia interesante a una tediosa obligación. Es como intentar aprender todo el reglamento antes de jugar fútbol, ¿no te parece?

Lo entretenido es revisar a la par la gramática y estar en contacto con el idioma interactuando con tus compañeros de clase, viendo videos o escuchando programas de radio por internet en donde hablen el idioma que estás aprendiendo. De esta manera tu cerebro se acostumbrará a los nuevos sonidos y hará mucho más fácil interiorizar el aprendizaje de la gramática y nuevo vocabulario.

No escuchar lo suficiente

Es vital al aprender un nuevo idioma pasar por un “periodo de silencio” que permita al estudiante concentrarse en los sonidos de la lengua que intenta aprender.

De acuerdo a un estudio citado por el portal Mosalingua, “los estudiantes que son forzados a hablar un idioma extranjero prematuramente desarrollan un fenómeno conocido como ‘recarga de tareas’, el cual inhibe el proceso de aprendizaje del idioma”. Esto pasa porque el estudiante se ve forzado a comunicarse oralmente cuando todavía su mente no tiene los suficientes recursos ni vocabulario para mantener una conversación o al menos sostener un par de oraciones. Todo esto puede lograrse en tiempo récord si el estudiante complementa sus clases escuchando audios, podcasts, programas de radio o videos en internet. Estar siempre en contacto con el idioma es importantísimo para afianzar los conocimientos, ponerlos en práctica y avanzar de nivel.

Aprender usando solo libros de texto

Hay muchos estudiantes que aman seguir “al pie de la letra” todo lo que indica el libro de texto y temen salirse de sus directrices al momento de aprender un idioma. Gran error. Si estás aprendiendo inglés, por ejemplo, las personas en Central Park no usarán las oraciones rígidas de tu libro de ejercicios. Si lo tuyo es el francés, en Champs Elysées los transeúntes no conversarán como en los diálogos de práctica del libro de texto. La vida real es otra, más espontánea.

La cotidianidad siempre va incorporando nuevas palabras al vocabulario, nutriendo el mismo con expresiones lingüísticas que no siempre están en una guía de un curso de idiomas. En lo posible, trata de comunicarte con personas nativas, sumergirte en el idioma y familiarizarte con su acento característico  y el lenguaje más cotidiano.

Cero porcentaje de curiosidad

La curiosidad es la “madre” de todas las cosas que hacemos. Al estudiar un idioma, si no te interesa la cultura que involucra, ni las costumbres, ni el cine ni su música, por ejemplo, tu motivación estará muy limitada, lo que influirá en el éxito o el fracaso de tus estudios. La idea de estudiar un idioma es también divertirse y entretenerse, no considerarlo únicamente un deber. Investiga sobre el país donde se habla el idioma que estás estudiando, su gastronomía, su música, sus atributos turísticos… seguro encontrarás algún aspecto que te motive a seguir adentrándote en tu aventura lingüística.  Está comprobado que una persona motivada alcanza sus objetivos más rápidamente.

Intentar ser perfectos…y el miedo a equivocarse

¿Quién no quiere ser perfecto hablando ese idioma tan deseado? Ese es el sueño de todo estudiante de idiomas. Pero en esa búsqueda de la perfección, el miedo a fallar puede terminar bloqueando el aprendizaje, originando nerviosismo e inseguridad al momento de hablar en otro idioma. No intentes ser perfecto ni hablar de acuerdo a lo que diga el libro de texto en clases: en realidad, hasta los hablantes nativos se equivocan. Trata, mejor, de expresar una idea correctamente, tratar un tema con otros de forma clara y comprensible, sin maquinar tanto sobre si lo que estás diciendo cumple o no con las reglas gramaticales o con las clases impartidas por tu profesor. Cometer errores es lo más común del mundo en el proceso de aprendizaje, pero al enfocar tus energías en expresarte cada vez mejor sin el afán de la perfección, verás que poco a poco reducirás los errores y tropiezos.