Good leadership and teamwork lead to successNunca es tarde para estudiar: presentamos cinco ventajas de estudiar un postgrado después de los 30 años.

Cuando se quiere estudiar no hay límites de ningún tipo, muchos menos de edad. Muchos prefieren estudiar un postgrado inmediatamente después de finalizar su carrera de pregrado, bajo la premisa de aprovechar la energía propia de la juventud. Otros dejan pasar un par de años hasta que se deciden por un postgrado. ¿Cuáles son los beneficios de estudiar un postgrado después de los 30 años?

Tienes más madurez para tomar decisiones

Recién graduado de tu carrera de pregrado y sin experiencia profesional alguna, estudiar un postgrado puede resultar contraproducente, ya que podrías tomar decisiones a la ligera, sin conocimiento de lo que realmente te gusta de tu profesión. ¿Y si escoges un postgrado en gerencia y descubres al mes que no te gusta para nada? Lo ideal es que te tomes un tiempo para ejercer tu carrera profesional, explorar realmente lo que te apasiona de la misma. Sobre todo, recomienda el portal Finanzaspersonales.co, determinar la razón por la cual quieres estudiar determinado postgrado. Si eres capaz de resolver esto, ¡tendrás éxito con tu elección!

Cuentas con presupuesto para mejores opciones universitarias

Si estás interesado en estudiar un postgrado es porque ya eres profesional graduado, probablemente ejerciendo y percibiendo un sueldo. Esta independencia financiera es una ventaja ya que puedes administrar tu presupuesto según tus necesidades, sin depender del dinero que te den tus padres durante el período académico. No veas un postgrado como un gasto sino como una inversión. Y aunque la misma pueda “golpear” un poco tu bolsillo, en el futuro verás el retorno de esa inversión, siendo un profesional más preparado y capacitado para ganar mejores plazas laborales.

Mayor capacidad de trabajo bajo presión

Durante la juventud, todos los obstáculos, por pequeños que sean, parecen grandes murallas imposibles de escalar o superar. El trabajo bajo presión y el manejo efectivo de tiempo suelen ser dos de los problemas más comunes en esta etapa de vida, cosa que se resuelve en la madurez, después de los 30 años. A esta edad, eres más consciente de lo que implica la responsabilidad de cumplir con tus deberes laborales y a la vez con los de un postgrado y, por lo tanto, pondrás más esfuerzo de tu parte para lograr la meta.

 Tienes herramientas para enfrentar el reto de estudiar un postgrado

Existen carreras como diseño gráfico, arquitectura o ingeniería, por ejemplo, que requieren el manejo diversos software para desarrollar su oficio y complementar su profesión. Tener el adiestramiento para aprender a usarlos toma tiempo. Después de los 30 años es probable que ya tengas una formación sólida y con base en este sentido, para entonces estudiar un postgrado con mayores herramientas para defender cada una de las asignaturas que incluya el plan de estudios. En muchas carreras, saber varios idiomas es fundamental y un curso no lo puedes hacer en dos días. No hay nada peor que quedarte en blanco en una clase, solo porque no puedes comprender o resolver el tema planteado, ya sea por el idioma o porque no sabes manejar cierto programa de computadora.

Intercambio de conocimientos en un entorno adulto

El objetivo principal al comenzar a estudiar un postgrado es claramente la adquisición de conocimientos. Debes concentrarse en esa meta, pero no por eso aislarte en el aula de clases. Relacionarte con tus compañeros, hacer networking, es fundamental y será muy útil en tu vida profesional ya que te permitirá aprender de la experiencia e ingenio de quienes te rodean. Tener aliados en el área profesional en la que te desempeñes muchas veces es clave para sacar adelante un proyecto, por ejemplo, o resolver inconvenientes.

¡Ánimo! No te dejes vencer por el paso del tiempo. Aprovecha cada instante de energía y qué mejor que mejorando tu perfil profesional con un postgrado.