Group of Students with Backpacks Walking to SchoolQue el primer día en la universidad no te paralice: sigue estas recomendaciones para que tu adaptación sea la mejor en tu nueva etapa académica.

Estudiar en la universidad suele ser la etapa favorita de todos: es el periodo en el que alcanzas independencia y aplicas tu propio criterio al momento de tomar decisiones. Tienes el control de tu futuro académico, te esfuerzas por lograr el mejor perfil profesional posible y haces amigos a lo largo de la carrera, conexiones que casi siempre perduran para toda la vida.

Pero también es cierto que la experiencia inicial en la universidad puede ser  aterradora. El miedo a lo nuevo puede paralizarte y hacer de ti un estudiante universitario tímido y retraído, lo opuesto a lo que necesitas para aprender y desarrollarte.

Compartimos cinco consejos para adaptarte mejor a la universidad:

Socializa con tus compañeros

La universidad es un centro de estudios, cierto, pero también es el lugar donde compartes experiencias con tus compañeros de clase, interactúan e intercambian dudas e intereses en común. Cuida tus calificaciones pero no te olvides de socializar con quienes te rodean, ayuda a quienes tengan problemas con alguna cátedra o reconoce el éxito de algún compañero cuando lo merezca. Las amistades que se hacen en la universidad se prolongan durante toda la vida.

Procura asistir a todas tus clases: no te fíes de los apuntes de compañeros

Esfuérzate en no faltar a ninguna de tus clases para que tu récord académico se mantenga siempre positivo. El ritmo de estudio en la secundaria no se compara con el ritmo que debes seguir en la universidad. Tú eres responsable del conocimiento que adquieres, no tendrás a un maestro a tu lado obligándote a aprender las lecciones de la clase. Tampoco te fíes en los apuntes de tus compañeros, reseña Universia: puede que no sean tan fieles a las explicaciones del profesor, lo que finalmente puede traerte problemas.

Madurez emocional

Estudiar en la universidad supone un mundo completamente nuevo. Y si has decidido estudiar en el extranjero, más intenso es el reto de adaptación a una nueva cultura. La madurez emocional será vital para enfrentar de manera positiva un nuevo sistema de estudios, aprender a manejar la independencia propia de esta etapa de vida. Desarrollar autonomía será fundamental, reseña el portal Cosasdeeducación.es, para que tomes las riendas de tus estudios de forma exitosa, recuerda que ya tu rendimiento no dependerá de la ayuda de tus padres en cada asignación.

¿La nota es lo más importante?

No seas tan duro contigo mismo. Al principio, puede pasar que sientas que te esforzaste demasiado estudiando para un examen y, no obtener la nota esperada, puede desanimarte. Alcanzar el máximo nivel académico es la meta de todo estudiante, pero en ocasiones la nota no es lo más importante sino lo que hayas aprendido. De todas las equivocaciones y tropiezos se aprende, solo tienes que  identificarlos y nutrir tus conocimientos a partir de esa experiencia. Si continúas con ánimo tus estudios, los resultados positivos vendrán. Ojo: tampoco intentes aprender lecciones de memoria solo para obtener la más alta calificación, con esa actitud, no lograrás analizar ni digerir aquello que estás memorizando.

Uso efectivo del tiempo

La organización es fundamental como estudiante universitario. No te ahogues entre las múltiples tareas y asignaciones: establece un horario de lunes a viernes, fijando una o dos horas para cada materia. Por ejemplo, a las 2:00 de la tarde puedes estudiar matemáticas y a las 4:00 terminar el informe que te asignaron en literatura. De esa forma puedes ir distribuyendo tus responsabilidades diarias y semanales en un calendario, estableciendo cuáles son las tareas prioritarias y cuáles las que pueden esperar un poco más.

Una manera de disciplinarte es, asimismo, fijando un lugar específico para tus tareas. No estudies en el balcón, por ejemplo, donde te distraerás viendo a la gente pasar frente a tu casa; tampoco frente al televisor, un clásico agente distractor. Estudia en un espacio armonioso, cálido, donde tengas todos tus implementos a mano. Implementa esto cada día hasta que poco a poco hagas el hábito.

Importante: alterna los horarios de estudio con espacios de ocio y esparcimiento, que te ayudarán a liberar toda la carga y tensiones que supone la universidad. Es vital, ya que te ayudará a retomar con más entusiasmo tus tareas académicas.